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Todo es energía, incluso nosotros los humanos, y como tal, todo vibra. Por esto, nuestra misión es servirte de canal para que eleves cada vez más alto tu vibración y generes una frecuencia amplia y brillante que abarque a todos y cada uno de los que te rodean.
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Vibrar en estado de gracia: nuestro mayor reto y superpoder

¿Cuántas veces te ha pasado que estás muy contento y un hecho repentino lo arruina todo? A mi, muchas!! y, gracias a la auto observación, y gracias a esos momentos puedo decir con certeza que nuestra capacidad para utilizar con sabiduría la libertad de escoger una de las posibilidades, dentro de las infinitas que se presentan a cada minuto, en toda situación; es un gran súper poder que debemos recordar cómo usar para nuestro más alto beneficio y el de todos.

Cuando estamos en estado de gracia: agradecidos, apreciando lo que nos hace sentir benditos en el ahora, todo fluye de forma más placentera. Incluso en momentos difíciles o desagradables.

Es mucho más que “buen humor” u “optimismo”, es una frecuencia vibratoria en la que sintonizamos lo que necesitamos de forma más consciente, en paz, conectados con la vida y su tiempo orgánico. Y escoger evolucionar en la frecuencia de la gracia es una elección que hacemos a cada momento.

Sin importar lo que suceda, siempre podemos elegir darle nuestra atención a lo que más agradecidos nos haga sentir de una situación.

Siempre, incluso en la rutina diaria, donde muchas veces desestimamos el poder e importancia de sostener nuestra frecuencia en gracia porque las consideramos como ¨pequeñas cosas¨. La verdad es que influye, somos un cúmulo de pequeñas acciones y hace diferencia en absolutamente todo lo que hagamos, más aun si somos padres!

Nuestro estado vibratorio es tan importante, que es el lente a través del cual         interpretamos la vida. Todos lo experimentamos a menudo, como una montaña rusa. Cuando estamos contentos y de ganas durante el tráfico, cantamos y sonreímos; de mal humor, puede ser una tortura. Y así con todo, estamos constantemente escogiendo qué hacer y cómo experimentarlo.

Incluso, es como si el universo fuera un museo de estimulación en el que todo está expuesto y cada interlocutor tiene su particular experiencia. En este sentido, podemos incluso disfrutar miles de experiencias diferentes relacionándonos de la misma forma con el mismo objeto. Porque cada segundo que pasa, somos distintos. Cuando cambiamos nosotros, cambia lo que observamos. Un ejemplo claro para cualquiera: esa ex pareja que amabas y te encantaba, por al que pasaste al odio y ahora no te produce nadita.

Así podemos observarnos, como un universo que en estado de gracia experimenta la vida dentro de sí mismo como un éxtasis de misterio y sencillez que florece en la valentía para tomar el poder sobre las pequeñas cosas, las de siempre, las de todos los días, esas cosas de las que solemos quejarnos y deseamos cambiar.  

Observa si en lo cotidiano aprovechas el estado de gracia para hacer todo mejor, experimentar todo más rico y entregar lo mejor de ti.

Todos hemos experimentado la diferencia de nuestros resultados en cualquier ámbito de la vida (relaciones, trabajo, sexo, hogar) si estamos de buen o mal humor. Y siempre, la única constante en esta rutina de elecciones es nuestra libertad de elegir en qué posición estar.

Incluso cuando nos comportamos reactivos, impulsivos y nos hacemos creer a nosotros mismos que fue inconscientemente, siempre estamos escogiendo completamente conscientes de que es una elección cada una de nuestras acciones – aunque sí sea inconsciente el por qué estamos siendo incoherentes -.

Lo que tenemos que integrar a esas decisiones es alinear nuestra elección con nuestra misión mayor: vibrar en estado de gracia.

¿Cómo lo logro? auto observación y elección coherente ¡Siempre! cada vez, en cada situación.

Obviamente, habrán veces que queramos escoger otra cosa, pero en mi experiencia, siempre deseo volver a la frecuencia que me hace sentir en paz, y cada vez más rápido.

El camino más corto es la gratitud. Gracias, gracias, gracias y a contar bendiciones en una situación. Por ejemplo: “Qué fastidio el tráfico” – en lugar de ello, darle la atención a pensamientos como “gracias por que estoy vivo aquí y ahora, gracias que puedo conducir,  que tengo a donde ir, por este auto, etc. etc.) y observa los cambios que sentirás en la experiencia del tráfico.

Y no se trata de ponerte feliz. Si estás en el velorio de un ser amado, aunque no puedes estar feliz puedes vibrar en estado de gracia. “Gracias por lo que fue. Gracias por lo vivido” Gracias porque soy y estoy ahora, gracias que somos uno…” esta frecuencia te lleva a navegar el dolor con paciencia y aceptación, lo que lo hace más agradable.

En el momento que asumimos control absoluto sobre nuestro estado de gracia y decidimos ser los dueños de nuestra vibración, custodiándola ante todo ente externo que pudiese cambiarlo, asumimos control sobre nuestro gran poder y toda nuestra manifestación va a otro nivel.

No me creas, practícalo. Observa el poder de tu malhumor para densificarte, y con ello a tus resultados y situaciones. Y observa el poder de tu buen humor para alivianar las responsabilidades, aligerar las cargas, optimizar tus resultados y profundizar tu entendimiento del ahora, de tu mundo.

Con amor,
Cristina Olivero
@yosoyaltavibra